Friday, July 18, 2008

Fantasmas

Episodio V
Fantasmas

Un día tuve un sueño de lo más curioso. Me encontraba andando en bicicleta como en aquel entonces solía hacerlo. Iba contento a ver a alguien muy querido cuando me encontré en una calle vacía. Era medio día pero ningún ruido se atrevía a perturbar la gélida calma del lugar. El aire había cesado y el trino de las aves callado. Una silueta negra apareció ante mí... la muerte. En ese momento sentí una frío abrumador; una ráfaga que sólo afectaba mi cuerpo. En un desesperado intento de seguir con vida me aferré a una bicicleta ya que mi cuerpo se había vuelto más ligero que una pluma. Sentí la terrible muerte ese instante mientras en un ahogado grito de terror despertaba.

Ayer iba caminando por la calle tranquilamente sumido en mis pensamientos; por un lado con la frente en alto alentado por la esperanza de un nuevo comienzo, las sombras en cambio me hacían pensar en el pasado que moría. En ese moemnto una silueta familiar se atravesó en mi camino, le saludé amablemente y proseguí mi camino. Una vez cumplido mi cometido regresé al lugar del encuentro sólo para encontrarme frente a una puerta negra. Se que fue mi psique el que me hizo ver la situación sombría pero eso no me evitó entrar ahí. Esperé pacientemente unos minutos y ahí estaba, tal como la recordaba de tantos años atrás. No era la mujer por la que tanto suspiré hace apenas un par de años; se trataba de alguien que conocí antes, en mi primera infancia.

Hay quienes dicen que el primer amor es el más sincero, el único. En lugar de eso un desfile de imágenes pasó por mi mente. La historia de un niño jugando con una niña, una casa grande, ideas qeu nunca se pudieron concretar. En ese momento su rostro desapareció y otra chica tomaba su lugar. Ya no era una casa grande sino un lugar húmedo. Escuché risillas, dos pequeños juagando alegremente. Historias no escritas que se desvanecían lentamente sin que ellos se dieran cuenta. Conocía bien lo que seguía después y por más que lo intentara solo eran fantasmas en mi cabeza.

Por asomo el sol iluminó la tierra, me encontraba en una escuela observando a una extraña a la que recordaba. Finalmente logré acercarme y saludarle. No quise permanecer mucho tiempo más por lo que di las gracias y me retiré del lugar. De regreso iba pensando en como otro episodio se iba cerrando en mi cabeza. Una nueva vida comenzaba lentamente a abrirse paso entre las sombras de los laberintos viejos; mi vida.

Es media noche, no puedo dormir, es la tercera semana que no concibo un buen sueño. Las imágenes flotan suavemente pero ninguna me trae descanso. Podré engañar al mundo, es fácil, pero mi corazón busca su hogar. El sol se abre paso entre los inmundos pasillos de tártaro; se encuentra a unos escasos minutos de romper en el firmamento, cuando mis ojos se abren y el vacío inunda mi vista. El dolor se ha ido, ninguna herida o cicatriz cubre mi alma; todo esta bien. Tampoco siento alegría, nada ni nadie me puede alegrar y ella es una más. El sol acaricia mi piel mientras el vacío se convierte en un mar de dudas. Sonrío porque toco esos callos en mi corazón, aún más porque sé que todas esas dudas significan que la amo...

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