Friday, July 04, 2008

En casa

Episodio IV
En casa

De lo aquí narrado es necesario añadir que es lo que pienso, siento y soy. Las manecillas del reloj avanzan lentamente retumbando con su característico tic toc en mis tímpanos. La sinfonía está acompañada por delgados palillos de agua que se precipitan tras de mí y a lo lejos, de repente, se escucha el imponente golpe del tambor. Sentado, espero, una conversación que no quiero tener. Cierro los ojos dando pie a una encarnecida lucha de pensamientos, cual mar y viento de tormenta, en pos de las palabras que no se han pronunciado.
Mis primeros pensamientos toman una forma oscura como de noche. En ella vislumbro una sonrisa cansada pero hermosa. Ahí estoy yo, embobado, dejándome llevar por el perfume de la noche. El momento se alargó un buen rato. la felicidad que sentí en ese momento no se podía comparar con nada que hubiera sentido o vivido antes. Ese momento se convirtió en la noche sin que los cuerpos hablasen en lo absoluto. No hubo verso, prosa o verbo... las almas hablaron en la calma del silencio y hubo paz...

El fuerte estruendo de los cielos enrojecidos me hicieron virar hacia atrás sólo para encontrarme a mí mismo poniendo pie fuera de la terminal de autobuses. no iba solo, tras de mi un singular personaje que dejaba atrás su infancia fungía como mi acompañante. En ese claro de tormenta la vislumbré una vez más; la vi como nunca antes la había visto... una intrigante mirada de seriedad se dibujaba lentamente en su rostro siendo tal mi sorpresa que el horizonte se tornó una vez más lluvioso.

De aquí en adelante los matices del camino se tornan distintos. Es probable que el cielo no cambie pero sí nuestra percepción de él. ¿Caminaré solo mi camino? ¿Será este instante en que me siento acompañado fugaz como la noche? No conozco las respuestas, ni el camino ni el porvenir. Escribo bajo la lluvia de plata, bajo la lluvia de lágrimas; la lluvia que simplemente es agua caída del cielo. Escribo para el que me lee, en silencio, lo que siento....

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