Saturday, March 03, 2007

Crónica de una reflexión

Crónica de una reflexión

Todos buscamos constantemente las respuestas a nuestra vida. Muchos queremos creer que existe un propósito superior lo que nos trajo hasta aquí. Un espacio vacío que debe ser llenado. Puede ser o puede no serlo. La tarde y la noche se funden en un solo ser, me encuentro en un taxi pasando un puente camino a mi casa. El taxista es serio y los pensamientos fluyen en mi cabeza. La respuesta que tanto aprisionó a mi espíritu llega a liberarme. No sé si sea producto de esta tarde, de las noches en vela o de mi desdén, pero ahí está. Frunzo el ceño porque tengo bellos pensamientos aunque a penas los esté concibiendo.
Somos sombras, somo sueños, somos risas, reímos, cantamos, lloramos, gritamos, hacemos mil cosas. Entre tanto que hay en este mundo es fácil olvidarnos de nosotros y de lo que realmente somos. Las luces, las lentejuelas, el humo, es muy fácil perderse.
La reflexión que tuve en ese momento es muy especial. Iba dirigida a una persona que no conozco directamente y espero algún día podersela entregar. No quiero decir nombres pero si alguien entiende lo que hago o digo, me haría un gran favor. Yo me limito a transcribir lo que en ese momento de inspiración llegó a mi cabeza.

Llego a mi casa y veo una tonelada de tarea, no hay mucho que decir, sólo hacer lo que hay que hacer y tal vez sonreír una vez mas.


S.D.

PD:


Estimada amiga:
Sé que sabes quien soy aunque no me conozcas porque conocemos a alguien en común. No sé que te haya dicho de mí ni tampoco quiero saberlo. De hecho esta carta es para expresarte mi más sincero agradecimiento. Tengo mucho que agradecerte por ser una buena persona. Yo no lo he sido, o al menos no lo suficiente, no lo cuidé como debí hacerlo. No es pretexto, ni tampoco excusa, pero no sé como expresar lo que siento y hago lo que han enseñado a hacer, irme y esperar a que las cosas caigan por su propio peso. Sí, eso fue lo que pasó, yo tenía un estilo de vida de determinada forma y para bien o para mal, eso es lo que soy y lo que quiero. Sé que en lo más profundo no fue mi intención hacerle daño, pero él sencillamente no entraba en mi ecuación. En cambio tú llegaste y lo cuidaste. Así somos los hombres, sabemos preocuparnos mucho por las cosas pero nunca tenemos el valor de hacerles frente. Te confieso que al principio me negué a aceptar que entre él y yo había un abismo idelógico enorme, que las prioridades en nuestras cabezas eran otros. No soy bueno tratando con las personas y te juro que me costó trabajo asimilar esto.
El mundo es sabio y las cosas cambian, no voy a presumir que soy una mejor persona. Sencillamente tú cobraste fuerza en su mundo y me desplazaste. Gracias, él necesitaba alguien como tú, que lo entendiera, que supiera protegerlo del mundo y a veces de mí. Te soy honesto, lo aprecio un chingo y en este preciso instante de mi vida es la persona más cercana a mí. Creo que las últimas el mundo se ha puesto de cabeza y yo más neurótico que de costumbre y me he alejado más de él, mucho más. Nadie dijo que esto sería fácil pero a veces somos puercoespines y entre más nos acercamos más daño nos hacemos. Lo más probable es que a mí no me escuche pero me gustaría que buscara nuevos horizontes, que no perdiera su vida rodeado de objetos fríos y sin valor. Tal vez sea la persona incorrecta para pedirte este favor. Aún no he cambiado, yo no lo voy a hacer, no es mi momento de intentarlo.
Reitero mi agradecimiento por lo que has hecho por él y una vez más, gracias amiga

Atte. Rick

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