Sunday, January 28, 2007

Biografia en 1984

Autobiografía de los últimos años (basada en la novela 1984 de George Orwell)

Él era un mar de sufrimiento. Su rostro demacrado mostraba los signos de la tortura psicológica a la que había sido sometido. Su esquelético cuerpo ya no era capaz de sostenerlo en pie. Lágrimas de dolor resbalaban por sus mejillas al tiempo que era arrastrado por dos guardias a su destino. El pasillo era largo y oscuro, a cada lado había celdas, donde se podía escuchar los gritos de súplica y dolor de los infieles.
En la mente del desdichado pasaban un sinfín de pensamientos. El primero y más importante era su amada Julia. Sabía que ella lo había traicionado, sabía que él la iba a traicionar, pero que aquello era lo único que lo separaba de la muerte. Bajo la sombra del nogal, tú me traicionaste a mí, y yo te traicioné a ti. Este pensamiento era seguido por una verde pradera, donde habían hecho por primera vez el amor. Recordaba la esencia de aquella mujer, su largo cabello rizado, pero sobretodo, la fragancia que expedía su cuerpo desnudo.
La imagen se desvanecía a medida que llegaban a la habitación 101. De ella se desprendió un fuerte grito, afortunadamente la pasaron de largo. Al llegar a la celda de tortura correspondiente, el señor Hunter alzó la vista sólo para ser cegado por el brillo del lugar. En el centro de ella había un aparato de tortura y otro militar esperando. El momento había llegado y no había marcha atrás. Los guardias lo ataron firmemente en la silla al mismo tiempo que el jefe verdugo examinaba metódica y cuidadosamente a su víctima. Los pensamientos de Hunter se centraron en la persona que estaba frente a él. No se trataba de un desconocido. Por el contrario, era su mentor, su amigo, su compañero, el que estaba delante. Una lágrima de sangre resbaló de su frente.
Hay personas que dicen que antes de morir uno ve toda su vida en un segundo. Él vio a Julia. Su sonrisa, su sedoso cabello, sus pequeños pero sensuales labios, sus grandes ojos, su enigmática sonrisa de niña. Su mente se situó en el último día que estuvo junto a ella. Él la abrazaba cariñosamente bajo el abrigo de la noche, sus sexos eran uno, ella descansaba plácidamente sobre su pecho, la vida pasada era una pesadilla del ayer. En ese instante de perfecta paz, Hunter recordó como un viento arrollador, una tempestad, una sombra, lo separó de su amada para siempre. Esa era su vida, y nada más. La habitación comenzó a calentarse, tragó saliva, quería evitar lo que venía, aunque no pudiera hacer nada. El interrogatorio comenzó:
- Nos volvemos a encontrar Señor Hunter- dijo Mara A’Kame- tal como se lo dije en el pasado, si volviéramos a encontrarnos, sería en este lugar. Donde la luz brilla, pero el sol nunca sale.
- Si - Repitió Hunter.
- El proceso es simple Sr. Hunter – enfatizó irónicamente A’Kame – usted comenzará a sentir punzadas de dolor. A medida que avanza este proceso usted decide si quiere continuar sufriendo o no.
Pasaron varios minutos, incluso horas, durante los que continuó el interrogatorio y la tortura física. Todas las creencias que forman y conforman al humano le fueron cuestionadas y arrebatadas lentamente al Señor Hunter. Era necesario que él aprendiera las verdades del partido y por consecuencia, las verdades de su existencia.
- ¿Cuánto es dos mas dos? –Replicó A’Kame
- Cinco – Respondió angustiosamente Hunter.
- Tu aprendizaje apenas comienza – Volvió a decir A’Kame. – Por el contrario, tu mente comienza a ceder ante la posibilidad del pensamiento dual. Antes de terminar esta sesión y comenzar con la siguiente, puedes hacerme las preguntas que quieras. -¿Cualquiera? - Preguntó Hunter – Cualquiera – Dijo A’Kame.
- ¿Qué pasó con Julia?
- Ella te ha traicionado – Sonrió maliciosamente A’Kame – jamás había visto un alma como la de ella. Radical, brillante, apasionada, agitadora. Pero al mismo tiempo frágil. Es cómo si hubiera borrado toda evidencia de lo que alguna vez fue. Lo que tuvimos con ella fue perfecto. Sus palabras, sus gestos, incluso su resignación al sistema.
- ¿Existe realmente la IBO?
- Por supuesto que existe, a la par del Sistema. Desde tiempos inmemoriales – Dijo A’Kame exaltado. – La IBO es eterna, porque así lo ha determinado el partido. No pienses mal, el Sistema y la IBO no son medios para lograr algo, son por sí mismas un fin. Buscan el poder por el gusto del poder. No les importa si sus súbditos sufren o no ya que prescinden de su felicidad. El sistema destruye a los individuos como tú y los forja a su imagen y semejanza. No seas ingenuo, estás aquí porque estás enfermo, crees que es tu derecho ser único en esta tierra. Has olvidado lo que es el amor por el sistema y nosotros te quitaremos esa enfermedad.
- ¿Qué hay en la habitación 101? – preguntó Hunter
- Lo sabrás en su momento – Replicó A’Kame – Ya aprenderás a amar a la IBO. Eso es todo por hoy, sáquenlo de aquí.
Habían transcurrido cerca de tres años en el Ministerio del Amor. Tras los cuáles la mente de Hunter fue mejorando poco a poco. Comprendía que dos más dos podía ser cinco, que siempre habían estado en guerra con Euroasia, todo dependiendo de lo que decía el partido.
Se acercó A’Kame preguntando cuales eran los sentimientos de Hunter hacia la IBO, a lo cuál Hunter respondió: – Odio. – Entonces fue arrastrado hacia la habitación 101.
- Tu sabes lo que hay aquí – Dijo A’kame. – Lo peor del mundo. Para algunos simplemente es dolor físico, para otros, cosas sin importancia. En tu caso es el examen de matemáticas.
- ¿Cómo es eso posible? – Exclamó Hunter presa del pánico – Creí que ya había pasado. No, otra vez no. Piedad.
- Ves este mecanismo que está conectado a tu cerebro. –Dijo A’Kame –A medida que falles una pregunta te causará una migraña más aguda que la anterior. De la misma forma la prueba es más y más difícil hasta que no puedas seguir acertando. Tú decides cuando parar.
No podía mirar hacia otro lado. Tampoco cerrar los ojos. El examen estaba enfrente de él. La migraña seguía estando ahí. La pregunta final se acercaba, la única que su mente no podía resolver. A medida que avanzaba y que la migraña se volvía más y más insoportable se daba cuenta de que solo había una salida. Transferir todo ese dolor y ese pesar a alguien más. Hunter comenzó a gritar cómo desesperado:
- ¡Háganselo a ella! ¡Paren esto, piedad! ¡Háganselo a Julia! ¡Pero no a mí! ¡Alto! ¡Háganselo a ella!
Hunter se encontró de nuevo en el café con Julia y le dijo:
- Te he traicionado
- Y yo a ti – Respondió secamente ella.
Bajo la sombra del nogal, tú me traicionaste a mí, y yo te traicioné a ti.
Posiblemente no se volverán a ver, o a hablar. Lo importante es que los dos ya amaban el sistema y que no volverían a desafiarlo. En otro mundo Hunter siguió con su vida, Julia con la suya. Él reencontró su lugar a la sombra del sistema e incluso se puede alegar que fue feliz. De ella se pierde el rastro, dentro de las proles, que día a día obedecen al buffet del partido.


Para: Julia

[00:18:29] Julia dice:
hola
[00:22:16] R. Hunter dice:
hola
[00:24:30] Julia dice:
k haces ?
[00:32:10] R. Hunter dice:
nd y tu?
[00:48:02] Julia dice:
nd
[01:18:30] R.Hunter dice:
no tengo nada que decir


Julia no puede enviar/recibir mensajes ya que el usario puede que esté desconectado(a)

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